Una Casa Que Está Cambiando Vidas

En un barrio vulnerable de Lima, cada semana algo especial ocurre en la casa de Lucila. Las sillas se acomodan en la sala, las conversaciones comienzan y poco a poco llegan adolescentes de Jicamarca con curiosidad, risas y muchas preguntas. Lo que los reúne es sencillo, pero poderoso: descubrir juntos historias de la Biblia a través del Estudio Bíblico por Descubrimiento (DBS).

Lucila es madre de tres hijas y decidió abrir las puertas de su casa aun en medio de sus propios desafíos. Su hija menor, Lucero, vive con síndrome de Down y necesita una tercera cirugía para mejorar la articulación de su voz. Pero, lejos de detenerla, esta realidad ha fortalecido su compromiso de servir. Su hogar sigue siendo un espacio seguro donde los jóvenes pueden reunirse, aprender y encontrar esperanza.

Lo que comenzó como encuentros sencillos para leer la Biblia se ha convertido en algo mucho más grande. El DBS ha ido creciendo en Perú porque es simple y participativo: las personas leen la Biblia, reflexionan juntas y descubren cómo aplicar lo que aprenden en su vida diaria. Esa sencillez ha permitido que los grupos se multipliquen en hogares y también en escuelas.

En medio de este proceso surgió una herramienta inesperada: el teatro. Para muchos jóvenes, representar una historia bíblica les ayuda a comprenderla de una forma más profunda. No es solo actuación; es una experiencia que fortalece su confianza, su identidad y el sentido de pertenencia dentro de un entorno seguro.

Recientemente, un grupo de adolescentes del Colegio Túpac Amaru tuvo la oportunidad de dramatizar la historia de Job en la Biblioteca Nacional del Perú. Para varios de ellos fue una experiencia inolvidable. Según compartieron después, representar esa historia cambió la manera en que ven la fe y las dificultades de la vida.

El programa DBS dentro de Reflejo comenzó cuando un pequeño grupo de nuevos creyentes y voluntarios decidió reunirse para estudiar la Biblia con padres de familia. Con el tiempo, lo que parecía un encuentro pequeño empezó a multiplicarse. Hoy existen acuerdos con varias escuelas y muchos hogares han abierto sus puertas para estos encuentros.

En lugares donde antes la violencia, el suicidio o las drogas parecían ser las únicas opciones para muchos jóvenes, ahora también hay espacios para escuchar la Palabra, hacer preguntas y encontrar un nuevo camino. Muchas personas han puesto su fe en Jesús y están experimentando cambios reales en sus vidas.

A través de DBS 17:17, jóvenes y familias están comenzando nuevos grupos en escuelas y hogares, llevando esperanza a sus propios barrios y comunidades.

Tú también puedes ser parte de esta historia.
Ora por estos jóvenes, por los voluntarios que los acompañan y por los hogares que abren sus puertas para compartir la Palabra. Cada oración, cada apoyo y cada nuevo grupo ayuda a que más personas descubran a Jesús y encuentren esperanza para sus vidas.

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