Mejor son dos que uno

¨ Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.  Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero ̈, Eclesiastés 4 9-10

La tarea de compartir las buenas nuevas en los contextos más oscuros del mundo requiere un profundo amor hacia aquellos pueblos que necesitan conocer el mensaje, pero también es necesaria una preparación, compromiso, madurez espiritual, disciplina, perseverancia y una notable habilidad de trabajar en equipo. Esta última competencia puede convertirse en todo un desafío para quienes tienen una profunda pasión por compartir el mensaje de salvación y están determinados y obstinados a ir al campo al precio que sea necesario.

En efecto, a menudo, considerar trabajar en equipo para muchos apasionados implica vencer prejuicios, tales como: “prefiero trabajar solo porque un grupo puede retrasar mi llegada al campo, tanta gente implica mayor tiempo para la toma de decisiones, más conflictos y más tiempo, nadie me va a tomar en cuenta mis puntos de vista entonces para que un equipo, terminó haciendo todo yo solo y no voy a tener mis propios espacios para que tantos”. Estas y quizás otras desventajas pueden plantearse en la mente del obrero sobre por qué no trabajar en equipo.

No obstante, la verdad es que en el campo somos más fuertes juntos como un solo cuerpo!. Evidencias prácticas de trabajar en equipo se registran tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, por ejemplo: se necesitaron grupos de personas para alcanzar territorios como en el caso de Moisés y Josué, para la construcción del arca y el templo, la reconstrucción de los muros de Jerusalén, aun el mismo Jesús tuvo su comisión de discípulos para acompañarlo en Su ministerio, pero allí no termina todo se crearon los equipos apostólicos para plantar iglesia como se muestra en el libro de Hechos. Estas son tan solo unas muestras de objetivos que se lograron y que necesitaron la colaboración de diversos individuos para llevarse a cabo.

De la misma manera, los primeros intentos misioneros demuestran que se requirieron de equipos para alcanzar naciones, tal como ahora, donde la cooperación de todos es fundamental para crear movimientos del evangelio. Los equipos se han constituido con diversos miembros que pertenecen a la iglesia local, agencias, ministerios, colaboradores locales y otros obreros, todos dispuestos a poner lo mejor de sí, compartir sus dones, talentos, recursos, experiencias y trabajar en unidad para impulsar, avivar y multiplicar. Todos los esfuerzos han sido valiosos para compartir las Buenas Nuevas con los menos alcanzados.

Por último, otra de las razones por las que no es beneficioso servir de manera aislada es porque se requiere la comunión entre los miembros del cuerpo de Cristo. Como parte de la iglesia estamos llamados a vivir en unidad y comunidad, a ser uno solo para cuidarnos, preocuparnos y animarnos unos a otros.  La meta es sostener la cuerda juntos para que sin importar las pruebas que vengan poder trabajar colectivamente a fin de facilitar el ingreso, enfrentar las dificultades, retos de adaptación a una nueva cultura, asistirnos, exhortarnos, alentarnos, así como todo lo necesario para permanecer y prosperar en el campo. 

En Reflejo entendemos que la cooperación entre las partes que están involucradas en el trabajo de la extensión del Reino es imprescindible, por ello cada miembro de nuestro equipo está preparado y dispuesto para conectarte con un grupo que necesite los dones y talentos que Dios te ha dado para completar la Misión! Cada equipo será preparado y enviado para servir junto a otros al lugar que Dios ha dispuesto. Juntos como un solo cuerpo podremos avanzar en la construcción de movimientos del evangelio.  ¿Te unirías a nuestro equipo?

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