La historia de Victoria: ¿por qué una agencia es importante?

Victoria y Guillermo recibieron su llamado hace muchos años, vendieron todo lo que tenían y dejaron su hogar en Argentina para ir a Asia. Fueron solos sin ninguna agencia que los envíe y al llegar empezaron a aprender el idioma local con una visa de estudio. Después de solo 6 meses fueron citados a una entrevista con el gobierno y les dijeron algo que les quebró el corazón.

 

Esta es su historia:

“Tienen 10 días para irse del país” dijeron. Mi marido y yo intercambiamos miradas en silencio y nos quedamos quietos, estábamos devastados.

 

¿Por qué Dios nos traería hasta acá solo para enviarnos de vuelta a Argentina? No tenía sentido. Fuimos a nuestra casa y oramos. Incluso cuando nadie nos entendía en ese tiempo, Dios nos dio paz para quedarnos y esperar. Sabíamos que aún no era el momento para irnos. Eventualmente, después de varios momentos difíciles, el Señor abrió una puerta inmensa que nos permitió estar allí por 9 años.

 

Durante esos 9 años tuvimos que pasar por muchos desafíos y nuestra única fuente de consolación y refugio fue el Señor. Enfrentamos muchas situaciones en donde no sabíamos qué hacer y tuvimos que ir directamente al Señor para encontrar respuestas porque no había nadie más que nos pueda explicar o aconsejar en medio de nuestras circunstancias. Nos dimos cuenta de que no teníamos con quién compartir nuestras cargas.

 

Cuando volvimos a Argentina, Dios concedió el deseo en nuestros corazones de encontrar una agencia en la que pudiéramos confiar y nos pudiera apoyar. Después de muchos años, encontramos a Reflejo y dentro de ello personas que nos podían entender; gente que había experimentado muchas dificultades en el campo y que tuvieron que vivir únicamente por Fe. Fue una bendición para mí poder contar con alguien que diera seguimiento a nuestras visas, nuestros desafíos, nos brindara su tiempo en mentoría, nos escuchara e incluso nos diera clases de inglés para que pudiéramos seguir estudiando.

 

Hemos aprendido que no podemos hacer esto solos. Todos somos una familia y somos parte del cuerpo de Cristo.

 

Ahora estamos de vuelta en el campo, pero esta vez es distinto. Sabemos que si enviamos un mensaje hay personas al otro lado que pueden entendernos y ayudarnos. Estamos realmente agradecidos porque ya no tenemos que enfrentar este ministerio solos ahora, podemos compartir nuestras cargas.

 

Victoria (Una historia en sus propias palabras)

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