PARA DIOS NADIE ES INVSIBLE
Hay 24 millones de tayikos en el mundo y 99% profesan el islam con poco o nada de acceso al Evangelio. Dentro de este pueblo no alcanzado una de las comunidades más olvidadas son las personas sordas. Muchas veces viven aisladas, sin acceso a educación, recursos en lengua de señas o al mensaje de Jesús en un lenguaje que puedan comprender.
En medio de esta realidad sirve Marisa, una obrera de Reflejo que visita y acompaña a mujeres, niños y familias de la comunidad sorda. Estas son algunas de sus historias.
Nasiba y sus hijos CODA: Nasiba, mamá sorda y con pérdida de visión, tiene tres hijos CODA (niños oyentes de padres sordos)—de 6, 8 y 11 años— sin un idioma común en casa, la comunicación era limitada y a menudo frustrante. Con las visitas semanales de Marisa, los niños empezaron a aprender la lengua de señas y descubrieron nuevas formas de expresar cariño a su madre. Hoy, pueden compartir sus pensamientos y demostrarle su amor de maneras que antes les resultaban imposibles. Mientras Marisa sigue acompañando a la familia, también les está mostrando el amor de un Dios que los ve, los conoce y los valora tal como son.
Tania y las mujeres invisibilizadas: En los talleres comunitarios que Marisa organiza cada semana para las mujeres sordas, Tania encontró un espacio seguro para compartir lo que nunca había podido decir: por primera vez hablo del dolor y la presión de un matrimonio impuesto sin voz ni elección. Marisa la escuchó con atención, estuvo a su lado y le recordó que ella para Dios no es invisible y que su voz importa. Ahora, Tania sabe que no está sola y que Dios la ve y se preocupa profundamente por ella.
Nos alegra profundamente ver cómo Dios abre puertas donde antes había silencio y exclusión. Gracias a tu apoyo, las familias sordas tayikas están recibiendo esperanza y amor. Sigamos juntos llevando luz a quienes por demasiado tiempo han permanecido ignorados.
“A partir de entonces, Agar utilizó otro nombre para referirse al Señor, quien le había hablado. Ella dijo: «Tú eres el Dios que me ve». También dijo: «¿De verdad he visto a Aquel que me ve?». Génesis 16:13 NTV